Para aquellos niños que hayan sido diagnosticados con Déficit de Atención e Hiperactividad (TDA-H) podríamos utilizar las siguientes técnicas de intervención piscopedagógica, basadas en técnicas cognitivo-conductuales.

 

Veamos a continuación algunas técnicas.

 

El método autoinstruccional

Enseñamos al niño la selección de las tareas mediante

  • modelado donde el instructor ejecuta la tarea dando instrucciones en voz alta
  • el control explícito instruyendo al modelo,
  • el autocontrol explícito. El niño se daría a si mismo las instrucciones en voz alta
  • modelo de autocontrol explícito de las tareas a destacar. Se verbalizan las instrucciones susurrando y realizando a la vez la tarea
  • el entrenamiento práctico en el autocontrol explícito. Se observa al niño y se le ayuda a generar sus pensamientos y autoinstrucciones
  • modelo de autocontrol implícito. Se realiza de forma encubierta.
  • y, el entrenamiento practico en autocontrol implícito. El niño realizaría la tarea guiándose por el lenguaje interno.

Todo esto se realiza con el fin de que el paciente aprenda a regular su propia conducta y lo pueda generalizar aplicándolo a otras actividades y situaciones.

 

Entrenamiento en resolución de problemas

Los pasos a seguir son la definición del problema, búsqueda de soluciones, aplicación de una solución y valoración de la misma. Esta técnica ayudaría al niño a establecer una serie de pasos a la hora de resolver cualquier problema que se le presente tanto a nivel escolar como social.

 

Técnicas de relajación

Realizar ejercicios de respiración antes de comenzar las actividades diarias de clase. Con esto, se pretende fomentar la atención y la concentración del niño y disminuir sus niveles de ansiedad. Esta técnica funcionará, además, para aquellos trastornos psicomotrices en los que el esquema corporal se ve afectado e interfiere en el desarrollo de otras conductas relacionadas como lateralidad y organización espacial. De esta manera, ayudamos al equilibrio y control segmentario, consiguiendo así un conocimiento del propio cuerpo, incidiendo directamente sobre las conductas motrices y el control de la impulsividad. Y en consecuencia. ayudamos a disminuir su tensión muscular, emotiva y su agresividad.

 

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